Identidad digital en la sociedad red
La construcción del Yo
IDENTIDAD:
Hecho de ser una persona o una cosa la misma que se supone o se busca.
Propiedad del individuo de mantener constantemente la propia personalidad.
Conjunto de características que hacen que una persona o una comunidad sea ella misma.
El término identidad no se refiere únicamente a la propia imagen o al conocimiento de las características y la personalidad de un individuo. La identidad es una realidad inmensamente compleja, que conjuga la visión de uno mismo y la definición que hacen los demás.
Lo establecido
La identidad personal se encuentra arraigada en el contexto cultural colectivo concreto, que la determina. Ciertas cualidades o categorías sociales y culturales determinadas, como son el género, la edad, la clase social, la etnia, la religión, la profesión, la nacionalidad o la sexualidad contribuyen a especificar cada persona y dotarla de identidad.
Lo que somos o tenemos
El propio cuerpo y los diversos atributos físicos de una persona, como la complexión, la altura, la forma física, las actitudes corporales o el peinado, etc., proyectan una identidad concreta. También tienen capacidad de generar autoreconocimiento algunos aspectos relacionales y materiales como la familia, las amistades y los compañeros, los bienes muebles e inmuebles, la manera de vestir, la trayectoria laboral, el lugar de trabajo o el estatus económico.
Las aspiraciones propias
Todo el mundo quiere alcanzar el reconocimiento de los otros y aspira a pertenecer al grupo con el que se identifica. La identidad, por tanto, se compone también de todo aquello que una persona quiere ser o tener, y de las actitudes, los comportamientos, las iniciativas, las decisiones, las renuncias y las referencias a otras identidades, que le ayudan a lograrlo.
Lo que somos a ojos de los demás
A lo largo de toda la vida, la construcción del yo se enriquece por la relación con los demás. Impregnan la identidad de todas aquellas actitudes, opiniones y expectativas que tienen -o que pensamos que tienen- la familia y los amigos, los vecinos, los conocidos, los profesores o los compañeros de trabajo. En cada una de estas relaciones se proyectan identidades elementales que, en conjunto, constituyen un yo general y completo.
El Yo en Internet
La identidad digital es el conjunto de rasgos propios de un individuo que, en la red, lo diferencian de otras identidades y permiten determinar quién es y verificar quien dice ser. Se constituye tanto en lo que decimos o hacemos y la representación gráfica en la red como en lo que otros dicen o hacen en relación con esta identidad.
El hecho de tener una identidad en el mundo físico no implica tener identidad digital, sino que ésta se debe crear y gestionar. Cada persona puede elegir si desea tener o no una identidad digital coincidente con la física, o hacer modificaciones en aspectos como la edad, el género, los rasgos físicos o psicológicos que la caracterizan.
La identidad en la red se encuentra sometida a dos fenómenos que la afectan de manera simultánea: la fragmentación y la multiplicidad. Se encuentra distribuida por Internet, en todos los espacios a los que el individuo accede y en las diversas herramientas que utiliza. Así, una misma persona puede tener tantas identidades como quiera o como energía tenga para gestionarlas.
En Internet, una persona puede interactuar con mucha gente y establecer en poco tiempo muchos más contactos de los que generaciones atrás se podían realizar en toda una vida. Estas relaciones son a veces incoherentes e inconexas. La fugacidad y brevedad de los encuentros, así como la diversidad de roles que se pueden jugar, pueden provocar la difuminación del yo auténtico, o la reconstrucción permanente de la identidad digital.
Ninguna persona se encuentra exenta de tener una identidad virtual, ya que no puede evitar que otras personas o instituciones generen información relativa a ella misma. Esta información puede ser cierta o no, beneficiosa o perjudicial, pero el individuo a menudo no tiene acceso a modificarla.
¿Tú quién eres, en Internet?
Internet permite la coexistencia de diversas identidades digitales para un único individuo. Se puede elegir usar la auténtica identidad o tener un yo digital que no coincida con el físico.
Es habitual utilizar una identidad digital real para acceder a ámbitos que requieren identificación o autenticación, como hacen habitualmente webs de entidades bancarias, empresas, universidades y administraciones. Según el caso, hay que verificar la identidad utilizando herramientas que van desde una simple clave alfanumérica cifrada hasta un complejo certificado digital.
A menudo, la identidad digital real va más allá, entrando en otros ámbitos en los que el individuo se puede describir de manera muy explícita y dejar constancia de su personalidad, gustos y aficiones, como a menudo muestran blogs, fotoblogs y videoblogs personales.
Pero, en la red, también abundan las identidades ficticias. En foros, chats, webs personales, blogs o mundos virtuales, la persona se puede presentar e interactuar con los otros no como es, sino como quisiera ser, magnificando sus virtudes y escondiendo defectos, remarcando ciertos atributos o incluso reinventándose. Ligados a estos contextos aparecen los alias, nombres cortos y sencillos, y los avatares, representaciones gráficas del yo.
Algunas personas quieren ocultar gran parte de información personal o profesional para preservar completamente su identidad real o su privacidad. A veces una identidad se resume en un seudónimo, pero muchas otras veces se esconde tras él. También es habitual dejar aportaciones en foros y chats de manera anónima.
Por supuesto, una persona puede ser todo esto al mismo tiempo y disponer de varias identidades digitales en función de lo que dice o hace en cada sitio de la red, presentándose como sí misma, reinventándola en un seudónimo o manteniéndose en el anonimato.
Configuración de la Identidad Digital
Todo aquello que se hace en la red contribuye a la creación de la identidad digital, a excepción de los códigos de autenticación o certificados digitales que ciertas instituciones o webs requieren, y que el individuo a menudo no puede elegir. Habitualmente, el usuario puede elegir cómo se describe, cómo se muestra a los demás, con quienes se relaciona, a qué webs se quiere vincular o qué quiere recomendar, o qué opinión quiere dejar en Internet sobre determinados temas.
En conjunto, toda persona puede contribuir a la calidad y a la relevancia de la información que aparece en la red, aunque no puede controlarlo completamente, como por ejemplo la presencia en una foto que ha sido colgada en un blog, la multa que le fue notificada en el boletín oficial de la provincia y ahora se puede consultar en la red, menciones en periódicos digitales o la valoración por parte de otros, de su reputación o karma.
Aunque Internet sea fundamentalmente textual, la apariencia tiene un gran peso en la construcción de una identidad digital. A la hora de darse a conocer o representarse gráficamente, el individuo puede elegir entre muchas opciones:
- » Aportar una imagen propia, a menudo aquella que lo presenta de manera positiva o atractiva
- » Utilizar la imagen de otra persona o de un personaje de ficción con el que se identifica
- » Aportar una imagen generada o retocada por ordenador
- » Seleccionar un avatar o imagen creada por otros, como los que ofrecen ciertas páginas dedicadas a perfiles profesionales
- » Utilizar un emoticono para representar expresiones o estados de ánimo